viernes, 4 de noviembre de 2011

SENTIDO.



Cuentan muchos, que es la más fotografiada y admirada, la que más turistas miran con la boca abierta y la lorza al aire. No lo dudo, o por lo menos no lo digo a los cuatro vientos, pero sin duda es la ferralla más contemplada de todo el globo.

Allí nos plantamos, cara a cara, llegamos paseando entre las embajadas, dejando a un lado el colectivo y el metropolitano. Allí sol, ojos negros, Trocadero atestado y sonrisa gaucha.

La fuente aparecía apagada, como de costumbre o como siempre ya no sabría contarlo, junto a las escaleras de piedra, esas donde se compran colores con forma de torre, de los de a siete por cinco y regateo vacuo.

Olía a cambio y a profecía, parecía La Boca. Olía a ciudad mundana con toque de inmortalidad, que luchaba por ser ciudad inmortal, soñada por el soñador mundano, que sueña despierto.

En fin, sonrisas estivales de finales de octubre, ciudades nuevas y ajadas, unidas por el año 1889. Al girar(nos), pensé, pensamos en cierta manera todos, los que fotografiaban el momento con cámara y los que lo hacíamos con pupilas y neuronas. “París”, “hoy”, “Maga”.

3 comentarios:

  1. Sí, me gusta. Mi padre es una persona simple y sencilla que le gustan las visiones como postales, le gusta que sus ojos se llenen de esas fotografías anónimas, por eso le lleve al Trocadero

    Que viva Rayuela!!!

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  2. Qué maravilla, sacar un retrato con palabras.
    Todos los Cronopios deberian tener la oportunidad de estar al menos una vez de esta vida, ahí donde parís se transfigura en todo una Rayuela.

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  3. Muchas gracias de verdad. El
    Universo Rayuela sigue vivo gracias a perdonas como ustedes.

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