miércoles, 11 de abril de 2012

DULCE PALADAR.



Hay cosas curiosas, cosas que no suelen cambiar en ninguna ciudad, en ningún país, en ninguna cultura. Es uno de los sabores que no varía, o no varía más de la cuenta, pues el salado, el ácido, el picante, pueden darse más, darse menos. Pero el dulce, siempre acompaña cualquier comida, cualquier infusión.

En París, los hay de muchos tipos, dulces típicos, como los Macarrons, menos típicos como el chocolate, más belga que francés, y sobre todo la miel, la confitura de múltiples sabores, la nutella y el azúcar. Todas ellas disfrazadas en vasos, en recipientes curiosos.

Lo cierto, es que lo menos importante es el recipiente, lo más es donde se coloca, donde se expande, donde se disfruta, en París, donde más se dan, donde más se ve, es en los crêpes, en los múltiples quioscos que los venden allá por donde te mueves.



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