miércoles, 4 de abril de 2012

BATACLAN.



Café, bar, pub, discoteca noctiliaria, colorido, música, juventud y no tanto. Esas serían las palabras, los adjetivos y las expresiones que usaría para describirlo, si alguien me lo pidiera, si fuera necesario.

Cerca de República, detrás del barullo, de las obras, de las sirenas y de la escultura más grande que bonita de la plaza de la República francesa, cerca del canal de Saint Martín, cerca del nacimiento de los Grandes Bulevares, cerca de todo y de nada, realmente.

Música en vivo, música enlatada, o emepetrerizada, depende de la hora, del día, del momento, como todo, cerveza oscura o tostada francesa, cerveza negra irlandesa. Pasan de mano en mano, de mesa en mesa, como si una hermandad ficticia y silenciosa, se apoderase en un momento del bar y de los allí presentes.

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