miércoles, 18 de enero de 2012

LIVRES.



A pesar de no ser la mejor, la más antigua, la más grande, la más bella, ni la preferida de los que ronroneamos entre antiguos libros, buscando una obra magna, como el que busca a sú Persé o a su Dafne entre el bullicio. No lo es, y no lo será nunca porque tampoco lo busca. Pero no has vivido en París, casi se podría decir que no lo has visitado, sino has comprado algún libro en su interior, si no has manoseado sus libros de viejo.

Ocupa intelectualmente y casi físicamente el cruce de Saint-Michel, miles de libros en cada una de las esquinas de la plaza, en cada una de sus flancos, que ocupan las distintas librerías de la marca oscura sobre fondo amarillo.

Libros de viejo, nuevos, buenos y malos, caros y baratos, pero sobretodo sorpresas impresas en papel de buena calidad. Cine, historia, música, literatura y vida, siempre hay algo para todos, siempre. Un día, volverás por esta plaza, y aunque con el tiempo solo recuerdes la fuente, y la desembocadura del Barrio Latino, veras de nuevo los libros, veras de nuevo las sombras del pasado.

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