martes, 5 de junio de 2012

EMILIO CASTELAR.


Fue presidente del poder ejecutivo de la primera república española, abrió la cabeza, la mentalidad del país que hasta ese punto estaba en un letargo, dominado y temeroso de reyes estúpidos y arrogantes, que se ponían al servicio de un clero viejo, más cerca de la Inquisición que de cualquier otra idea, que se enriquecían bajo el manto real, y sus secuaces.

Natural de Cádiz, de familia alicantina y exiliado en Gibraltar desde muy joven, su padre, acusado de afrancesado, fue perseguido por los mentecatos que veían en la Ilustración al enemigo, sin darse cuenta que el verdadero enemigo de España, era el rey que había vuelto, tras intentar vender el país al emperador francés, y que como de costumbre se libró de la guillotina, en España se nos pasó el turno, siempre hemos matado al que no debíamos, siempre lo hemos hecho y siempre lo haremos.

Participó en la revolución de 1868, que acabó con la salida del trono de la reina Isabel II, la más inepta después de su padre Fernando VII, y no paró hasta que Amadeo de Saboya abdicó, y se proclamó la primera república del país. Destacó por su capacidad de oratoria, y en su puesto eliminó los títulos nobiliarios, cambio muchas cosas en las últimas colonias españolas, por ejemplo, desapareció la esclavitud en Puerto Rico. Pero el régimen por el que tanto luchó, se fue desmoronando, la guerra carlista, la independencia de Cuba, acabaron con la república. Se le recuerda en muchas ciudades españolas, y otras fuera, pues en la provincia de Buenos Aires, existe una ciudad con su nombre, y en el centro de París, le han dedicado esta calle.

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