viernes, 9 de diciembre de 2011

PIRAMIDE.



Como si estuvieses de repente en el antiguo Egipto, sin estarlo, sin pensarlo, pues a pesar de ser eso, es todo lo contrario, cristal por cristal, seiscientos sesenta y seis cristales en forma de rombo, para formar la cristalera de cuatro lados más fotografiada de la humanidad.

Fotografiada por fuera, desde dentro, desde abajo y desde arriba, más incluso que algunas obras de arte, pues ella, tan frágil y tan moderna, solo es la entrada de un museo, de una cuna cultural de la humanidad, nada más, y tanto.

Obra de arte en si misma, o degeneración del Palacio, cicatriz en la cara de París, y aportación extra para el turismo, ni contigo, ni sin ti, y por supuesto ni todo lo contrario. Ciudad de contrastes personales y sobre todo arquitectónicos, grandes cicatrices en una cara ya vieja y dolorida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario