sábado, 1 de septiembre de 2012

VUELVE A AMANECER.



Como aquel día, uno de noviembre de hace casi un año, que parece muy lejano, pero casi fue ayer, de nuevo vuelvo a ponerme a hundir tecla en mi nueva habitación de París, tras este mes y medio de descanso, de desintoxicación literaria y parisiense.

Les seré franco, a partir de hoy habrá un nuevo retazo diario para usted querido lector, lo habrá sin duda y por ley, porque yo lo prometí así, y usted lo acató, por dar voz a mi palabra y creencia a su buen hacer, volverán por estas páginas-suyas y mía-, a aparecerse los personajes más raros, estrafalarios de la ciudad, los rincones más escondidos de la capital francesa, las manadas de lobos esteparios que sucumben a los puentes del Sena, donde se cobijan de la sociedad.

Pero como toda moneda, además de contar con la cara, se tiene que temer a la cruz, y esa cruz en este caso es la duración, pues en su momento dije, que el sentido de esa página, de este recorrer de calles y sentimientos, acabaría el día en el que él abajo firmante dejara la ciudad del Sena, y eso amigos, puede que sea más pronto que tarde, pero eso sí, mientras tanto disfrutemos de la ciudad de las luces, yo escribiéndola y ustedes soñándola, pues una vez más, vuelve a amanecer.

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