lunes, 11 de junio de 2012

BANDERAS.



Es cierto que en todos los países abundan las banderas allá donde levantas la vista, pero hay ciudades, lugares, en los que aparecen más de lo común, o más grandes de lo que deberían, aquí en París cuando llega la época estival aparecen enormes, en todos los monumentos y museos.

El 4 de julio, la fachada del Hôtel de Ville, se llena de banderas norteamericanas y francesas a partes iguales, los días de celebración de los armisticios de las dos guerras mundiales otro tanto, por no hablar por supuesto de la fecha del 14 de julio.

Pero en otras ocasiones también ondean grandes tricolores en muchos rincones de la ciudad del Sena, por ejemplo, hace unos días cuando el nuevo presidente de la república, Françoise Hollande, juró su cargo bajo el Arco del Triunfo, una enorme bandera llegaba desde lo alto del arco al suelo, al igual que la que se ve en la foto, que cuelga de uno de los laterales del centro de arte Georges Pompidou. Es curioso ver el uso de la bandera patria en un país, en el que ningún partido político se ha adueñado de ella, es curioso ver como todos la defienden y la usan como enseña.


domingo, 10 de junio de 2012

TURISMO.


 Durante el año hay tiempo para todo, en el campo nacen distintos tipos de vegetación de hongos. En los restaurantes hay tiempos variados para según que tipo de comida, es decir no se puede comer una lamprea a la bordalesa en julio, por muchas ganas o dinero que tengas.

Pues bien, eso es más o menos lo que ocurre en París con el turismo, siempre está, en mayor o menor medida, todos los días por muy malo que sea el tiempo, o por mucho calor que caiga del cielo, siempre hay turistas, siempre hay gente con cámaras fotográficas, con postales a cuestas, con recuerdos de esos que alicatan las tiendas de imanes de los barrios viejos.

Llega el verano, o el pseudo verano parisino, y las calles, los museos, los restaurantes se abarrotan de ese mal necesario llamado turismo, vuelven las chanclas de goma con calcetines blancos, los exabruptos cuando no les cuadra lo que nunca puede cuadrar, y el no poder andar por las zonas céntricas sin ver interrumpido tu caminar por ordas de gente que van mirando al cielo con la boca abierta. Aunque supongo que también tendrá algo bueno.

viernes, 8 de junio de 2012

MARCEL DUCHAMP.


Digo Marcel Duchamp, pero podría decir Ready-made, es decir, la utilización de una pieza ya existente para realizar arte, utilizándola en unión con otras piezas, o utilizándolas en soledad, es así la obra de Marcel y de otros tantos artistas del siglo XX.

Muchos de estos ready-made, de estas obras de arte creadas con utensilios normales, como la que vemos, una rueda de bicicleta y un taburete, o la más famosa de Duchamp, un urinario público girado sin más. Muchas de ellas, por no decir todas tal vez, son copias, pues los originales en su día fueron destruidos totalmente, por falta de gusto o por falta de conocimiento artístico, o simplemente porque creen que es una estupidez.

Hoy es uno de los artistas conceptuales más importantes, junto a los dadaistas, y a las vanguardias rusas, los representantes del siglo XX de eso que algunos llamamos historia del arte, aún hoy estas obras, un tanto raras, un tanto obscenas para algunos, un tanto errantes, se pueden contemplar en muchos importantes museos del mundo. Esta obra, en concreto la podemos apreciar en el centro de arte Georges Pompidou.

jueves, 7 de junio de 2012

ALTURA.



 Hay ciudades que se ven distintas desde las alturas, otras son mágicas, otras son terribles, y otras serán un cajón de sastre, un poco de cada una de ellas, supongo. Hay ciudades que cuando se ven desde lo alto parecen distintos mundos, pregunten a cualquier reportero que mira desde la azotea de su hotel, mientras el país invasor comienza a bombardear la ciudad por la noche, preguntan tal vez a un niño, o a un anciano, verán la diferencia mental y arbitraria de las respuestas.

París es así como la ven, cada cual tendrá su idea, su descripción, sus gustos y disgustos, tanto desde las alturas como desde las bajuras, eso es la ciudad, y París no es distinta, París no tiene nada que envidiar, nada de lo que vanagloriarse, simplemente es una más, una menos.

Esta altura, esta tomada desde la azotea del Centro de arte Contemporáneo Georges Pompidou, desde el corazón de la ciudad, desde los alto de esta enorme cicatriz de colores en medio de los antiguos distritos de la vieja Lutecia, se ven los grandes bloques cercanos a la rue Saint Honoré, los pequeños pisos de la parte baja de Monmartre, o la fea torre de Montparnase, también se ven cosa más bonitas, como la dorada cúpula de los Inválidos, o el Sacre Coeur. Una altura que vale la pena.

miércoles, 6 de junio de 2012

NUBES.


 Húmedas, con olor a tierra, creando un cielo empedrado, que augura lluvia unas veces, aire otras, a veces cuando se oscurecen, cuando se juntan y asemejan un bloque de metal y están a punto de romper sus vientos sobre la ciudad, te asustan, no se espera otra cosa que agua, truenos, rayos, granizo o nieve. Carreras buscando resguardo en fin.

Otros días, blancas, claras, suaves, como algodón móvil, que se deslizan ligeras sobre un cielo azul, brillante, tanto que parece un fondo pintado con lapislázuli, un color bello, para englobar un lugar bello, casi único de la ciudad de París, el barrio de Montmartre, el Sagrado Corazón.

Un lugar idóneo para mirar el cielo parisino, uno de los puntos más altos de la ciudad, uno de los puntos más concurridos por los turistas, por parisinos y por los no parisinos, que viven en la ciudad de la luz. Solo hay que sentarse en su césped, en alguno de sus bancos, o en cualquiera de los adoquines que sirven de acera, mirar al cielo, ver las nubes, sentir su inspiración.

martes, 5 de junio de 2012

EMILIO CASTELAR.


Fue presidente del poder ejecutivo de la primera república española, abrió la cabeza, la mentalidad del país que hasta ese punto estaba en un letargo, dominado y temeroso de reyes estúpidos y arrogantes, que se ponían al servicio de un clero viejo, más cerca de la Inquisición que de cualquier otra idea, que se enriquecían bajo el manto real, y sus secuaces.

Natural de Cádiz, de familia alicantina y exiliado en Gibraltar desde muy joven, su padre, acusado de afrancesado, fue perseguido por los mentecatos que veían en la Ilustración al enemigo, sin darse cuenta que el verdadero enemigo de España, era el rey que había vuelto, tras intentar vender el país al emperador francés, y que como de costumbre se libró de la guillotina, en España se nos pasó el turno, siempre hemos matado al que no debíamos, siempre lo hemos hecho y siempre lo haremos.

Participó en la revolución de 1868, que acabó con la salida del trono de la reina Isabel II, la más inepta después de su padre Fernando VII, y no paró hasta que Amadeo de Saboya abdicó, y se proclamó la primera república del país. Destacó por su capacidad de oratoria, y en su puesto eliminó los títulos nobiliarios, cambio muchas cosas en las últimas colonias españolas, por ejemplo, desapareció la esclavitud en Puerto Rico. Pero el régimen por el que tanto luchó, se fue desmoronando, la guerra carlista, la independencia de Cuba, acabaron con la república. Se le recuerda en muchas ciudades españolas, y otras fuera, pues en la provincia de Buenos Aires, existe una ciudad con su nombre, y en el centro de París, le han dedicado esta calle.

viernes, 1 de junio de 2012

PIRAMIDES.



Es una pequeña plaza, rodeada de grande plazas, de grandes jardines y de grandes museos, tal es su aspecto de plaza soportalada solo en tres de sus lados, que puedes pasa por delante de ella, apenas sin fijarte en que existe, esa es una peculiaridad de París, muchas veces pasas a diario por un lugar y tienes que leer algo sobre él en algún libro, en alguna guía, para darte cuenta de los que es, o de la importancia que tiene.

Algo así, me ocurrió a mí con esta plaza del centro de París, enfrentada al jardín de Tullerias, al lado del museo del Louvre, y tapada casi siempre por camiones de carga y descarga de los hoteles que se levantan en ella, pasó durante meses totalmente desapercibida para mí.

Hasta que un día, debido a una manifestación, la plaza de marras, estaba cortada al trafico, y puede abandonar las semi seguras aceras que la rodean, pisar los carriles del bus y los utilitarios, pude así, percatarme, que la estatua que se levanta en su centro, demasiado dorada, demasiado brillante, demasiado falsa, no es otra que la de Santa Juana de Arco, aunque aquí no usan el apelativo Santa por ningún lado, simplemente aparece con su nombre de pila y su apellido, empuñando un pendón, como si estuviese a punto de lanzarse al galope contra los ingleses.