sábado, 7 de abril de 2012

DIGNIDAD FELINA.



Todos los países, todos los Imperios se creen indestructibles, poderosos, pero ninguno se da cuenta de que no lo son tanto, hasta que les pican el billete. Les paso a los españoles y su invencible armada en el mar inglés, a los franceses en España, a los ingleses con Irlanda, a la URSS en Afganistán y a Estados Unidos en Vietnam, en Afganistán, en Iraq, y lo que te rondaré morena.

En París, se recuerda, no con parsimonia, ni en la lejanía, sino a pie de calle, orgullosos de lo que fueron, y de lo que son, algunos se siguen creyendo que son los que fueron hace doscientos años, pero nada más lejos.

Es raro, ver una plaza, un barrio, sin que algo recuerde a Napoleón, a su Gran Armada, que ya no lo es tanto, o a su defensa nacional, olvidando la historia reciente, donde recularon y capitularon sin rechistar con los chicos de Adolfo, y otros, a los que no les iba ni venia, les sacaron las castañas del fuego.


viernes, 6 de abril de 2012

GRAND PALAIS.


 Conocido también como Gran Palacio de las Bellas Artes, se creó, se levantó como hoy lo vemos entre los Campos Elíseos y el puente de Alejandro III, para albergar la Exposición Universal del año 1900. Justo, donde en el año 1855, para su otra explosión, se levantó el Palacio de la Industria.

Piedra, acero, hormigón armado y cubierta de vidrio, toda una revolución arquitectónica, se le llamó estilo Beaux-arts, estilo que se apuntó a la por entonces escuela de bellas artes de Francia, como aún, puede leerse en uno de sus frontones.

Lugar donde se daban las manifestaciones oficiales de la III República francesa, las oficiosas, se hacían lejos de allí, donde se hacen hoy, en la Bastilla, donde nació la Revolución como tal. Ya monumento histórico del país, ya reconocido por el turismo, sigue allí, ya no alberga exposiciones de automóviles, sino exposiciones de artistas demasiado modernos y cumbres de Estado.

jueves, 5 de abril de 2012

ARRET.




Paradas, estaciones, dársenas, andenes, terminales, en eso se nos va la vida, en eso se nos va el tiempo, en ir, llegar, volver, estar, resistir. No es tan extraño de pensar, pero si de asimilar, cuenten y verán las horas que nos pasamos en estos lugares sin sentido, sin saber.

Este día tocó, la parada, el andén de Versalles, palacio y dependencias cerradas, jardines abiertos, lunes versallescos o parisinos. Sol de primera primavera, calor casi de verano, paseos de ensueño y compañía de lujo.

Hay días que se ven con otra óptica, días que se disfrutan desde otro punto de vista, visitas mal organizadas por horarios, pero perfectamente ajustadas y disfrutadas por todo lo demás, en fin días de primavera en París y alrededores.

miércoles, 4 de abril de 2012

BATACLAN.



Café, bar, pub, discoteca noctiliaria, colorido, música, juventud y no tanto. Esas serían las palabras, los adjetivos y las expresiones que usaría para describirlo, si alguien me lo pidiera, si fuera necesario.

Cerca de República, detrás del barullo, de las obras, de las sirenas y de la escultura más grande que bonita de la plaza de la República francesa, cerca del canal de Saint Martín, cerca del nacimiento de los Grandes Bulevares, cerca de todo y de nada, realmente.

Música en vivo, música enlatada, o emepetrerizada, depende de la hora, del día, del momento, como todo, cerveza oscura o tostada francesa, cerveza negra irlandesa. Pasan de mano en mano, de mesa en mesa, como si una hermandad ficticia y silenciosa, se apoderase en un momento del bar y de los allí presentes.

martes, 3 de abril de 2012

PALACIOS.



Aquí los llaman hoteles, aunque en realidad son palacios como los que todos conocemos, es raro, pero tengo la sensación de estar rodeado de ellos, cuando paseo por cualquier calle de la ciudad de París, hay tantos, que sería difícil contarlos sin tener un mapa ante tus ojos.

Algunos se han remodeládo en museos, ayuntamientos de barrio, bibliotecas o sedes de tal o cual organismo oficial, otros han caído en manos privadas, y ahora sirven de morada a nuevos ricos, o burgueses de antes, con más títulos que dinero en el bando y posesiones en la ciudad.

Alumbrado general, pues de ley es iluminar los antiguo, para que otros puedan descubrirlos y disfrutarlos, es uno de los lujos de pasear por las calles de la vieja Lutecia, lujo que se tenía en ciertas ciudades españolas, pero que desde principios del siglo XIX, se dedicaron a desmontar piedra a piedra, para llevárselos lejos, a sus cortijos y fincas privadas.



lunes, 2 de abril de 2012

A SU MEMORIA.



A la memoria de todos los españoles muertos por la libertad, 1939-1945. Así reza la leyenda sobre este monolito, más bien este cenotafio en medio de uno de los cementerios más importantes y céntricos del antiguo París.

Hay que andar mucho, visitar demasiado, para dar con este reconocimiento, con un reconocimiento para la gente que dio su vida por una tierra, una patria y una libertad que no era la suya. Pero que la luchó como si lo fuera, pues a pesar de no ser su libertad, si podría ser la de sus hijos, como en muchos casos acabó ocurriendo.

Es curioso, que solo esta escultura de Père Lachaise, valga para el reconocimiento del estado vecino, estado un tanto arrogante y de mirada ombliguera. Rápido se olvidan de la labor española, rápido olvidan que la primera persona que entro en París, montado en un tanque, para liberar la capital francesa, fue un español. Un español olvidado y vilipendiado, tanto por franceses, como por españoles, esa es nuestra historia.

domingo, 1 de abril de 2012

CATACUMBAS.



Su último descanso, aunque poco descansado, más visitado de lo que deberían o debiéramos, los huesos, las tibias, fémures y calaveras de más de diez siglos de franceses, parisinos, foráneos y visitantes, que tuvieron la mala suerte de dar con sus huesos en la tierra de París.

Nunca mejor dicho, catacumbas francesas, muy lejos de las paleocristianas de Roma, muy lejos en forma, en fondo y en tamaño, miles, millones de calaveras te miran pasear junto a ellas, como un tétrico aviso. Tú también acabarás así, pero por lo menos, cuidate mucho de no ser un mono de feria por la eternidad.

Las primeras llegaron allí desde el antiguo cementerio de los Inocentes, en Les Halles, cuando en el siglo XVII se produjo una epidemia, y decidieron trasladar el cementerio, por si las moscas, ya me entienden. Después, todo fue un paseo militar, todo el centro de París fue levantado y sus muertos apilados en estas formaciones huesudas, de húmedad, tierra y flases de turistas.