miércoles, 14 de marzo de 2012

DE REPENTE.


Sin duda, no es de los barrios más recomendables de la ciudad de París, la zona cercana a la Porte de la Chapelle, barrio duro, donde nadie tiene nada que perder, y en la mayoría de los casos, tampoco tienen mucho que ganar. Barrio sucio, peligroso, ni la policía sabe apenas lo que allí ocurre, porque apenas pasan por él.

Pero a veces, es importante pasearse, andar por esos sitios, donde nadie anda, donde nadie pasea, donde solo se vive, peor que mejor, pero donde los niños son felices, y juegan en los parques, como si su situación fuera la mejor del mundo. Ningún niño rico-pensé en ese instante-, reirá nunca con la verdadera sonrisa, que presentaban los hijos de los padres drogados, camellos, y demás, que abarrotan estas calles.

Por que los niños son como el arte, cuanto menos se tiene más se aprovecha, más se lucha y más se disfruta de lo que se consigue. Y así, sonriendo por verles felices, rodeados de la miseria a la que les condena la ciudad, y la sociedad, apareció de repente esta gran cara en una pared cercana al parque. Y volví a mirar a los niños que saltaban en el parque, y pensé que tal vez no sea el momento de quemar las naves y matar a Caronte.

martes, 13 de marzo de 2012

ESPECTÁCULO.


Los hay muchos y de tantos tipos, que sería imposible hablar de todos, desde música, a saltimbanquis, pasando por magos y trapecistas. Esta es una de esas historias, pero una de las más espectaculares. Centro Pompidou, allí se daba cita, simpático, vacilón, angloparlante.

Pronto tuvo problemas, pero siguió a lo suyo, el espectáculo siempre debe continuar. Y pronto nos atrapó a todos los que estábamos por allí, descansando de un maravilloso paseo. Que mejor forma de poner punto y seguido al día. Comenzó con fuego, y casi con fuego acaba.

En cuanto volvió a su escenario particular, dos policías, de esos que ven más peligro en el arte que en los carteristas, se fueron hacía él, a la vez que todos los espectadores se iban a por los policías, y una pitada enorme llegaba a sus oídos. Acabo el espectáculo, y además de dinero recibió el apoyo de la gente de nuevo, pues aparecieron otros tres valientes policías. Pero él demostró, que además de showman, era un vacilón que se subía por las paredes.


lunes, 12 de marzo de 2012

59.


Su número en la rúe Rivolí, es más que una demarcación territorial, es sinónimo de arte, de contemporaneidad, y de los que antes fue ocupación, inmueble céntrico, grande, parisino y sobre todo acogedor, en su interior decenas de ateliers de artistas, pintura, escultura, inquietud intelectual.

Su fachada ya es un símbolo del nuevo París, de los nuevos artistas de la vieja Lutecia, alejado de los cabarets y de los vendedores de absenta, ahora dan un paso más. Se presenta el proyecto como escuela de arte, de arte nuevo y transgresor.

Eso no es nuevo en la ciudad, todas las tendencias transgresoras del arte de los dos últimos siglos, prácticamente comenzaron a fraguarse aquí, y en la campiña de alrededor. Esos que ahora casi nos parecen clásicos, tal vez lo sean ya, en su día, fueron expulsados de los salones más prestigiosos de arte de la ciudad. Por considerarlos insultantes. Como Monet y su “Impresión, sol naciente”.

domingo, 11 de marzo de 2012

NIÑOS.



Por desgracia, por suerte, ahora solo son esos, malos recuerdos, de una historia pasada, tan reciente que duele y daña, como si nunca hubiera acabado. Aunque nuca debió de ser, lo fue. Niños, solo niños re Dios, pagando por el mal de los adultos, de los gobernantes, inconscientes y descerebrados.

Todos los colegios de París cuentan con estos recuerdos en forma de placas, en forma de flores y de miedo, del que fue y del que aún persiste por si volviera a ser. Cientos, miles, quizás más niños y niñas fueron deportados, apaleados y amontonados como animales en los campos de concentración nazis, donde muchos de ellos murieron, junto a sus padres.

El gobierno de Vicky ayudó, o por lo menos miró para otro lado, mientras, los chicos de Adolfo y otros tantos, arrimando el ascua a su sardina, hacían de las suyas, campaban a sus anchas por toda la Francia, ajustando cuentas, haciéndose odiar por los siglos de los siglos.

sábado, 10 de marzo de 2012

CINEMA.




Por fuera es como los de antes, de sesión continua, películas en blanco y negro, besos furtivos de última fila, y años de juventud, juventudes de otras vidas, de otras épocas. En fin, algo queda, aunque sea la neblina de la añoranza, del viejo que piensa en su juventud con una media sonrisa en la boca.

Lejos de las salas de última generación, lejos de las gafas tres dé, lejos de la tecnología tridimensional y de las películas de acción altruista. Esas películas francesas, grabadas con lo básico y que cuentan historias básicas también, pero cercanas a la realidad que se ve, que se huele en la calles de la ciudad de la luz.

Unos cines de los pocos que quedan, levantando la cabeza y luchando por no desaparecer engullidos por la modernidad, o lo que llamamos modernidad, aunque en realidad no lo sea, pues los nuevos cines, las nuevas películas quieren llegar a ser tan reales, tan certeras y cercanas, que llegarán a darse cuenta, que lo que quieren inventar ya existe. Se llama teatro.

viernes, 9 de marzo de 2012

MOULIN DE LA GALETTE.





El Molino, o los molinos realmente, pues son varios, por lo menos dos, los que hoy se conservan, los que hoy se ven desde el exterior, pues pasear por su interior, por el parque de La Gallete hoy es imposible, es privado, lo que si es posible es entrar a un restaurante de los caros, que lleva su nombre. Negocio.

Parque, donde los ricos y los pobres pasaban las jornadas dominicales, músicas, juegos, risas y meriendas. Pintores impresionistas, retratando la realidad, la vida del París de la época, el París que fue, hasta que dejó de ser París, para ser lo que es hoy.

Una pena, privatizar lo que es de todos, o lo que era, pues una memoria histórica, no debe de ser olvidada, no debe de ser vendida al mejor postor, la cultura, como la memoria es del pueblo y al pueblo le pertenece. Aunque poderoso caballero es don dinero, que decía aquel cojitranco erudito, que combinaba Valdepeñas, con toledana, anteojos y pluma con tintero.

jueves, 8 de marzo de 2012

SAINT-MICHEL.



Fuente central y céntrica, fuente de todos los parisinos, de todos los turistas, lugar de visita y de quedada, nacimiento del Barrio Latino, muerte de San Germain-dés-Prés. Color puro, rosáceo, fino y liso, frío los días fríos y frío los días calurosos.

El Sena la observa desde hace años, casi tantos como La Conserjería, al otro lado, la Santa Capilla, la observa desde más lejos, envidiosa, pues ella es más importante, ella estaba allí antes que la fuente, de hecho, ella estaba allí antes de que nada estuviera. En fin, todos la conocen, aunque desconozcan lo que esta a su alrededor.

No es de extrañar, pues es una de las grandes atracciones de la ciudad del Sena, una pena que la gente no conozca el resto de las obras que la atestiguan. El monasterio de Cluny, por ejemplo. Historia de la ciudad, del país, y de tantos y tantos países, pues la orden de Cluny creció a la vez que lo hacía el románico.