miércoles, 7 de marzo de 2012

STATUE OF LIBERTY.



Podría ser el Hudson perfectamente, pero no, es el Sena, no es Nueva York, sino la parte sur oeste de París, allí donde la gran parte de turistas no llegan, a veces por pereza, otras por desconocimiento, otras simplemente por que la estatua en cuestión, no aparece en los mapas básicos de la ciudad.

Una réplica, a escala eso si, casi diez veces menor, tal vez más, que la original, la isla donde se levanta, también lo es a escala. Un regalo de los Estados Unidos, para agradecer, el regalo de la original al gobierno de la república francesa.

Es curioso, encontrársela allí, es cierto, a veces es un poco surrealista la situación, pues a tiro de piedra, en la misma ribera, cerca del puente del Alma, donde sintió la velocidad por última vez Lady Di, se levanta la antorcha original de la estatua. Pieza de ida y vuelta, que ahora llama la atención de los que pasean por la zona.


martes, 6 de marzo de 2012

PLACAS.



Como setas en época de lluvias, así nacen, aparecen las placas por las calles, paredes y parques de esta ciudad, no hay calle sin la suya, de actor, pintor, escritor, intelectual o militar. También las hay, y muchas, de gente de la calle, como usted y como, muertos por Francia, en las guerras mundiales, en los bombardeos, o en selectivo asesinatos a manos de los nazis cuando entraron en París, pasando a cuchillo y metralla.

En Montmartre sobre todo son de artistas, de genios, enloquecidos y muertos en la pobreza, por eso, te paseas por la Rue Lepic, como hago a menudo, y allí, te puedes encontrar esta placa, la de Vicent Van Goght, y su hermano Theo.

No hay más, que pasear y mirar, disfrutar de la ciudad, de sus construcciones, que además de ser moradas hoy, lo fueron ayer, desde hace mucho años, y de muchas personas, algunas de ellas, verdaderos genios a seguir por la ciudad del amor, de la luz y del Sena.

lunes, 5 de marzo de 2012

PANTHÉON.




Lo que en su día fue un ex-voto del rey Luis el quince, templo dedicado a la patrona de la ciudad, Santa Genoveva. Elegido aún sin consagrar como lugar del descanso para los prohombres franceses, por la Asamblea Nacional. Donde son todos lo que están, pero no están todo lo que son, problemas ideológicos, políticos, lo de siempre.

Acabado en medio de la Revolución Francesa, casi nada. Templo de la Gloria, durante la Monarquía de Julio de 1830, dimes y diretes, sacralización, laicidad y popularización, coronas y espinas, cambios en el edificio, en la forma y en el fondo, con cada vuelta de tuerca política.

La tercera república francesa, la convirtió definitivamente en Panteón Nacional, con el entierro de Victor Hugo. El gran escritor, el intelectual francés inauguro la plaza, como lugar de descanso. La cercana Sorbona, lo acogería en sus brazos de intelectualidad, y el mayo del 68, la rebautizó en la revolución, y en los ideales de la juventud parisina.

domingo, 4 de marzo de 2012

APARICIONES.



Si no fuera por la sobriedad del instante, se podría decir perfectamente que es fruto de la ingésta de absenta o ajenjo, de que se nos ha ido de las manos el vino dulce de Montmartre, o el pastis marsellés se nos ha subido a la cabeza.

Es un barrio idóneo para todo eso, además de para enamorarse de unos ojos que se mueven tras un can-can, de una cabeza inteligente que se esconde tras un corte del pelo a lo garçon, de la camarera del café de tus sueños, mientras una leve música suena a tu alrededor, y los enanitos de jardín se esconden a tu paso.

Pero, es más fácil, más triste y más real, son las estatuas, pequeños monumentos levantados en las pequeñas plazas de Montmartre, en muchos casos no son gente conocida, por lo menos demasiado, son tan solo vecino, queridos y desaparecidos, a los que sus anteriores amigos les vienen en falta y han decidido homenajearlos. En fin, París.

sábado, 3 de marzo de 2012

CONCORDE LA FAYETTE.




Mastodonte de cristal y metal, se ve desde múltiples puntos de la ciudad, pero no reparas realmente en él, hasta que estas a sus pies, en su nacimiento, como en todos los rascacielos. Me gusta su acepción en inglés, skyscraper, suena más a lo que es. Siempre los observas desde la lejanía sin más, pero siempre te sobrecogen un poco desde cerca, como muchas mujeres.

Tiene la curiosidad de ser el hotel del palacio de congresos de París, y aún más, nace justo al pie de la llegada de los autobuses con los viajeros del aeropuerto de Beauvais, y allí mientras esperas interminables minutos, para partir a tu destino, para que los que partieron a su destino vuelvan de nuevo al tuyo, te entretiene.

Y de que manera, te quedas embobado, ensimismado, como una vaca viendo pasar el tren desde el pasto que regenta, no es el edificio más grande del mundo, ni de Francia, tampoco lo es de París, pero esta en el sitio idoneo, en el momento justo, para que mucha gente lo observe contemplativa. Tal vez porque durante unos minutos de su vida no tiene nada más que hacer.

viernes, 2 de marzo de 2012

OLYMPIA.



 Parece un teatro más, de lo muchos, de los tantos que se levantan, que abren sus puertas a lo largo de los Grandes Boulevares parisinos, cerca de Ópera, o de la Madeleine. Podría ser un teatro sin más, sino fuera por la historia que tiene, que lleva, y que llevará a sus espaldas, si algún día cierra sus puertas. Que nunca se sabe.

Lo sería, de no ser porque cada vez que paso por su puerta, por la acera, recuerdo a tantos y tantos músicos, cantantes, bailarines y demás. Españoles, exiliados, o no, pero que durante tantos años, mostraron en las tablas del Olympia parisino, nuestra música, nuestro teatro. Nuestra cultura.

Como no, además de pensar en las idas y venidas de mis paisanos, que en el fondo, al final, son las nuestras, son las mías también. Pienso sobre todo en el típico, por genial, cartel de la Olympia, con Paco Ibañez como estrella. Querido y valorado como si fuera francés, como si fuera parisino, y lo imagino ahí, vestido de negro y cantando Andaluces de Jaén.

jueves, 1 de marzo de 2012

SORPRESAS.



Dicen que es la acción o efecto de sorprender, y en esa estamos, pues que más tiene el efecto y la acción de sorprender a un transeúnte, que un tipo tocando un piano de cola en la intersección de dos de las calles principales, y más atestadas de compradores compulsivos de la ciudad de la luz.

Allí estaba, en medio de la gente, de las tiendas, de los turistas despistados y fatigados, en medio de la corriente del día frío como una cuchilla, sin más que su piano, su mochila semi vacía, o semi llena y su cabeza, llena de partituras, que por magia se transformaban en notas y música, gracias al leve movimiento de sus dedos.

En fin, un día sin más, un día como otro cualquiera, en el centro de la ciudad del amor y del consumo. Es curioso ver a los pocos curiosos que se paraban a ver, oír y callar, y por ende, algunos también a fotografiar la curiosa estampa. Pero mucho pasaban de largo, como si que sonara un piano de cola en medio de la calle, fuera lo más normal del mundo, de sus vidas. Sera, que ya lo hemos visto todo, o simplemente nos habremos vuelto locos del todo.