martes, 14 de febrero de 2012

TABAC.



Me llamaron la atención desde la primera vez que los vi. La primera vez que entré en uno de ellos, fue cerca de la Estación del Norte, y fue para comprar unos sellos para unas postales. Me llamó la atención lo familiar que me eran, a pesar de ser la primera vez que visitaba la ciudad, la primera vez que visitaba el país.

Lo son por una razón muy simple, los estancos, o los tabacos, como dicen aquí, son como los recordaba en mi infancia zamorana. Un sitio pequeño, a veces demasiado, donde cuando hay que esperar dos o tres turnos en la cola, te toca esperar en la calle. Donde venden tabaco, chicles, y además sellos y sobres, como antes ocurría en mi país, como cada vez menos ocurre hoy.

Además venden lotería, apuestas de caballos y todo lo que existe en cuanto a juegos de azar legales. Pero hay una cosa nueva, que me llama también la atención, que tras el pequeño tabaco, se aparece un bar, un bar estrecho, pero largo, donde huele a café recién molido, a café de toda la vida.


lunes, 13 de febrero de 2012

GUILLOTINE.

Fuente Foto: El País.


No creada, pero si mejorada y recomendada a la Asamblea Nacional, por un asambleário del país, cirujano de profesión, inventor de maquinas de pena de muerte en sus ratos libres. Joseph Ignace Guillotin, que además la bautizó, o más bien la rebautizo, pues ya existía algo así Italia, conocida como mannaia.

Se popularizó en la Revolución Francesa, pero muchos más países lo usaron, tal vez algunos menos de los que deberían. Fabricada la primera pieza por un creador de clavicordios, asesorado por un amigo, de profesión verdugo de París, y dicen las malas lenguas, que también por el rey Luis el dieciséis, que fue uno de los primeros ajusticiados por la maquinita.

Se llegó a decir, que hasta su inventor pasó por la cortante cuchilla, aunque resulta ser falso, pero pudo haber sido así, pues las cabezas que cayeron en los cestos de cuero, que no de mimbre, fueron miles, de todas las tendencias, y de todos los gustos. Y así fue en Francia, hasta 1977.



domingo, 12 de febrero de 2012

ÈTIENNE MARCEL.



Preboste de los mercaderes de París, cuando el preboste estaba en su apogeo político, antes de los alcaldes y de los concejales, antes de la revuelta de los Maillotins. Antes de que París fuera más que una isla. Cuando el preboste tenía la jurisdicción sobre el comercio fluvial, sobre el sena. En el Antiguo Régimen.

Reformista de la ciudad, lucho por instaurar la monarquía controlada. Fue la viva imagen de la representación del tercer estado francés, fuertemente participante en la creación de los Estados Generales de Francia, durante la Guerra de los Cien años.

Murió, como muere esta gente, asesinado. En este caso por la burguesía parisina, la cual tomaba el poder, y tenía miedo a que el preboste más importante, opuesto al rey, entregara la ciudad del Sena a los ingleses.

sábado, 11 de febrero de 2012

SAINT-PIERRE.



Cuando el barrio cambió, cuando el turismo se apoderó de sus calles, de sus tiendas y hasta de su espíritu, alguien decidió, que también debería perder su mercado central, su mercado de abastos. Hoy parece tan lejano, esa idea de que cada barrio, de cada ciudad, tuviera el suyo, que parece otra vida.

El mercado a la sazón se llamaba, o se llama de Saint-Pierre, sigue estando allí, recordando aquel pasado, aquel barrio de artistas y vicio, que nuca debió dejar de serlo, para convertirse en lo que se ha convertido últimamente.

Su estructura sigue intacta, en pie, junto a la colina del Sagrado Corazón, sobre los adoquines y junto a la cuesta, que te transporta en el tiempo, y en la ciudad, pero ya no se vende fruta, ni tan siquiera huele a mercado, no huele a vida. Hoy en su interior hay espacios de arte, y clases con actividades para los niños del barrio. Por lo menos, no lo destruyeron para crear un cubo sin vida.

viernes, 10 de febrero de 2012

SAMARITAINE.



En la Samaritaine, se encuentra de todo. O se encontraba, más bien. Así rezaba un cartel a la entrada del gran almacén parisino, cerrado en 2005 para unas obras de mejora, y que acabó desmantelándolo de todo su esplendor interior y exterior, a pesar de ser catalogado como un monumento histórico.

Nadie esperó, que cuando el rey Enrique el tercero colocó junto al Puente Nuevo una bomba hidráulica, con la representación del episodio bíblico, que este llevara al bautizo con el mismo nombre, a uno de los edificios no culturales más importantes de la ciudad.

Hoy cerrado, a los pies del Sena, cerca de los museos, de las catedrales de jorobados campaneros y de la cultura adyacente. Aún sigue siendo iluminado, a diario, o más bien a nocheario, como si de un castillo se tratara, para que la gente que visita la ciudad, aún puedan fotografiarse con él, antes de que lo reabran de nuevo, como gran almacén o como hotel de lujo. Si es que consigue abrir sus puertas de nuevo. Que lo dudo.

jueves, 9 de febrero de 2012

LIBREROS DEL SENA.



Nacen como pequeñas casitas de cultura, chapa verde rellena de palabras, de lineas, párrafos e historia. Aparecen a lo largo del Sena, a ambos lados como carriles de literatura, ayudando a fluir el río por el corazón de la ciudad y de su gente.

Algunos cerrados en épocas invernales, la humedad de la zona no ayuda, y el aire, frío, tanto que corta la cara de los que entre viejos libros nos movemos, tanto, que incluso endurece algunas páginas de los primeros ejemplares, los valientes, que dan la cara al paseante, a condición de ser los primeros en recibir las caricias del posible comprador.

Salvando las distancias, a veces me recuerda a mi amada Cuesta de Moyano, más vilipendiada por políticos y paseantes que la ribera parísina, pero con un mismo fondo. Ofrecer cultura, buena y barata. Pues al igual que en Madrid, en París, por un par de billetes azules puedes llevarte a casa ocho o diez obras maestras de la literatura.

Más: http://animodecotademalla.blogspot.com/2011/08/la-librera-del-sena.html

miércoles, 8 de febrero de 2012

COLUMNA DE JULIO.



Cuando pasó a escombros, cuando el pueblo se hartó, como se esta hartando ahora, como acabaran hartándose, cuando desapareció de su ubicación la cárcel de La Bastilla, la plaza más grande de la ciudad se quedo vacía, o casi, pues tras una temporada colocaron en medio la famosa guillotina.

Tras poner el collarín de filo y sangre a más de uno que no se lo esperaba, y a más de cien que si se lo esperaba, se quito el filo, la escultura sangrienta, que mejor representó la revolución del país vecino, decoración tétrica que de haber formado parte de la decoración de otras plazas, en otros países, hubiesen servido para evolucionar muchas cosas.

Hoy allí se levanta algo más turístico, una columna parecida a la romana de Trajano, con una escultura dorada en su parte superior, guiando a toda la ciudad, un ángel dorado, el genio de la libertad, que corona una base marmólea que contiene algo especial y que poca gente sabe. Los restos mortales de los muertos en las revoluciones de 1830 y 1848.