martes, 7 de febrero de 2012

PATHÈ!.




Se podría decir de ella, que es una empresa de cine, una productora, pero los que amamos el cine, o por lo memos amábamos el cine de antes, el clásico, sin efectos especiales ni tres dimensiones, que te marean la cabeza y el bolsillo a partes iguales, sabemos que es la productora, en mayúsculas, en letras de oro y brillantes.

Compañía de hermanos, que veían en el misterio de los rollos de celuloide y de discos fonográficos su sustento, además de su divertimento y el de las personas que los rodeaban. Desde Vicennes, donde empezó, hasta Australia llegaron sus primeras grabaciones, un hito para la época.

En 1902, con el comienzo del nuevo siglo se hizo con todo el negocio, con la patente de los hermanos Lumière, otros espabilados en el negocio, y las principales ciudades europeas se vieron infectadas por el gusto por el nuevo arte. Esos primeros años, hasta la primera gran guerra, la cual destrozó además del viejo continente, los sueños de sus habitantes. Hoy la Pathè muestra sus películas en en centro de París, junto a la Plaza de Clichy. Y muchos pasan bajo su cartel, sin guardarle el respeto que se merece.



lunes, 6 de febrero de 2012

CRÊPES.



Cuando esparcen la masa sobre la plancha y comienzan a crearlos, a formar esa especie de disco de vinilo dulce y caliente, las bocas, tanto de los que esperan casi en ingravidez absoluta, su crêpe, como la de todos los que pasan por la puerta se empiezan a encharcar de agua.

Sin duda son el fetiche, la tienda de tentempiés por excelencia y bien ganado. Conozco uno cerca de Cadet, que es el zenit de las expendidurías de estos pedazos de Francia. Da tanto cariño a cada una de sus creaciones, que saben mejor que cualquier otro manjar que te puedas echar a la boca.

Desde las zonas turísticas, donde la plancha esta encendida día y noche, haya o no clientes, y que luego se venden fríos o recalentados, hasta los barrios, que es donde se conoce la verdadera ciudad, donde se esmeran al máximo, cobrando el mínimo. Un placer diario o nocturnario para muchos.

domingo, 5 de febrero de 2012

ENGAÑOS.


Parecen elementos, situaciones, estampas de hace siglos, pero muchas son de hace tan solo horas, minutos, segundos. La lentes fotográficas hacen maravillas, casi tantas como los iris y las pupilas que portamos sin darnos cuenta, sin percatarnos.

Lo cierto es que los elementos ayudan a la confusión, al engaño, al desconocimiento de causa y efecto. Coches y matriculas antiguas, torres metálicas más antiguas aún, puentes de piedra que ya estaban allí cuando empezó la historia del Imperio, y helados.

Estampa intemporal de una ciudad intemporal, una ciudad que puede ser parte de todas las ciudades y de ninguna, una ciudad tan metafóricamente presente, que esta ausente en la mayor parte de las ocasiones.



sábado, 4 de febrero de 2012

LE CAVERN.



Como si se abriera la puerta de Liverpool en medio de París, escondida entre los grandes bares y las brillantes luces de las noches parisinas. Apareció como sin querer molestar, y sin querer molestar se marcha, con la cabeza alta, y dejando a los asiduos tristes.

Le Cavern, dos plantas de diversión, la primera un bar estrecho, sin más, barra, alcohol y risas. La segunda, es la caverna propiamente dicha, roca y música en directo, pequeña replica de la de los Beatles, con gente distinta, animada y con Momo el dueño, que da forma de Santo Santorum al lugar.

Tras tantos años de trabajo nocturno y noctambulo, sin cobertura y sin necesidad de mirar el reloj, pues dependiendo de las caras que quedaban deambulando por allí, se vislumbraba la hora sin necesidad de uno. Hoy es su último día, su última noche, hoy es su última fiesta, su último aliento de vida.

viernes, 3 de febrero de 2012

ELÍSEO.



Palacio cercano al pueblo, en medio de la ciudad, como una engañifa más de los políticos de hoy en día. Casa del presidente de la República Francesa y consorte. Tan cerca y tan lejos, piensan muchos, los infelices, que creen que por la cercanía de las paredes, por la cercanía del edificio, también existe la cercanía personal, de carne y sentimiento.

Despachos desde donde se tomaban muchas de las decisiones más importantes de la ya vieja, pero aún nueva historia del viejo continente, no es difícil pasear cerca de él, todo lo cerca que te lo permite la fuerte vigilancia, y ver allí a los más grandes dignatarios de otras épocas, ya pasadas, pero tan presentes en la cabeza de los que queremos recordar, para que no se repita. Los menos, por desgracia.

Desde allí, tienen el tiempo en sus manos, nuestro tiempo, el de los que les votan para que vivan en grandes mansiones, y brinden con vinos de grandes añadas, y champañas de gran calidad, mientras a cien metros, un sin techo busca una rejilla del metro cercana, para pasar la noche a la intemperie.

jueves, 2 de febrero de 2012

FOLIES BERGERE.




Cabaret de los de antes, de los de siempre venido a menos, pero manteniendo la frente alta, sin prostituirse como el que fue siempre su mayor competidor, el del Molino Rojo. Nacido a los pies de Montmartre, cambió varias veces de nombre y su fachada cambió a Art decó, cuando debía hacerlo, una maravilla arquitectónica y teatral, mal usada en los últimos tiempos.

Cuando el can-can se cansó de moverse, cuando los ojos dejaron de danzar a su alrededor, las vedettes guardaron sus encantos al mejor postor y la calle se volvió turbia y desolada, como el alma de los pintores que eran perennes en su bar, tanto que lo retrataron mejor que nadie, como Manet.

Desde Charlot a Frank Sinatra, desde Joséphine Baker, parapetada tras una pequeña falda hecha de plátanos, hasta la Bella Otelo, pasaron por allí, y aún suenan sus pasos y sus sentidos. Aún todos recuerdan las inolvidables actuaciones aquí, de Mata Hari y Édith Piaf. En fin cartel de bandera.

miércoles, 1 de febrero de 2012

ARCO DEL CARRUSEL.



Uno más, pues si de arcos va la cosa, este es el centro, sobre todo si es de arcos copiando a los romanos, que esos son los que son y no hay más duda ni lucha. El del Carrusel es observado por miles, millones de ojos diariamente, a tiro de piedra del Museo del Louvre, no podía ser de otra manera, muchos lo ven, lo vemos y nos sorprendemos.

Evidentemente, es de Napoleón, de quién si no. Arco de triunfo de buena calidad, pero poco visitado, poco afortunada hoy y en la historia, tras saquear la cuadriga de la antigua república de Venecia, sus enemigos, la acabaron desmontando y devolviendo las piezas al norte italiano, ahora, solo son replicas.

Me paseo junto a su lado, como junto a tantas obras napoleónicas, a tantas obras gigantescas, como gigante era su ego. Las observo, nos observamos, nos aguantamos, respetándonos, a veces sonriéndonos, como si fuéramos enemigos íntimos, como si nuestro demonio de la guardia en ese momento, nos hubiera abandonado.